¡no fumes!

sábado, agosto 13, 2005

Pura pasión

A pesar de no hacer caso a lo que los médicos le exigían, Pura sabía que la muerte llegaría un día cualquiera, y descuidó su nada frágil cuerpo porque le dió la gana. Una y otra vez cayó en cama, alegre de sufrir y de andar de aquí para allá rodeada de seres queridos que la mimaban y la cuidaban, disfrutó al máximo el dolor que le producían las heridas de sus piés, sentía ligeros golpes de placer de pensar que sangraba, cantaba por dentro con la sola idea de estar gravemente enferma. Aunque su cara de rabia siempre estaba colocada como para imprimir el “se busca” debajo de ella, por dentro, había una fiesta. El día que le comunicaron que la diabetes iniciaba su fase final, y que estaban a punto de cortarle una pierna, la felicidad fué tal, que entregó la llave de la vieja pero extremadamente limpia casa a su hija Lourdes con un último y firme mandato “cierra bien la puerta”, cuando Lourdes volvió, Pura ya no estaba.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

te excediste

15 agosto, 2005 01:01

 
Blogger Laura said...

¡Yo vivo con Pura pasión en mi propia casa! Un beso, Laura, sí, Díaz

17 agosto, 2005 17:56

 

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