¡no fumes!

miércoles, diciembre 14, 2005

Doce

Es que es un problema de formas, no de fondo de botella que mami Landa no quiso cambiar por contacto maternal en un día de lluvia ácida casi al borde de la locura cuando descubrió que me había roto la vida izquierda por jugar a las escondidas con mis primos. Pura pasión me lo prohibió por años, las escondidas. Pero ella no se dió cuenta nunca de que entraba al baño todas las tardes a quemar la niñez con fósforos prestados de su cocina para encender papeles que envolvían polvo talco simulando cigarrillos. Allí dentro la bizca cuatro ojos de doce años se convertía en una señorita de la televisión. Pero no en la señorita Sandoval con un hijo natural, sino en una que vió en un corto de HBO que se llamaba “carioca” y en el que una pareja de novios jugaban a la teta mientras en la televisión el noticiero anunciaba la caída del muro de Berlín en una visión futurista y esperanzadora que se materializó años más tarde cuando yo ya tenía carnet de identidad.

3 Comments:

Blogger Montirul said...

Ja!

14 diciembre, 2005 15:51

 
Blogger BESTIARIO said...

No creas que ese castigo sólo te afectó a ti, pagamos todos y nos fue prohibido como si hubiesen dictado el último mandamiento de la ley de dios. Fue una medida arbitraria, ya que iba contra la naturaleza de esa casa que carecía de límites, donde el juego de las escondidas tenía infinitas posiblidades, ya que en ocasiones ni uno mismo sabía donde estaba. Lo que no te puedo perdonar es que no me hayas invitado a encender fósforos contigo en el baño, si yo casi siempre me portaba bien.

14 diciembre, 2005 16:18

 
Blogger Jean Georges said...

Y siguió encendiendole puros a la inclemencia del tiempo, al sol todoterreno, a la lluvia que se hace esperar, al mar plato verde, piedra preciosa que brilla en el reflejo de las pupilas, a la niña pequeña, colgada del dedo meñique y la brisa que va y viene y la brasa roja encendida que se consume.

20 diciembre, 2005 12:10

 

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