¡no fumes!

martes, octubre 18, 2005

Seis

Treinta besos de feliz cumpleaños
pero sólo hubieron seis,
como el coquito.
Si el cielo se abriera
y arrasara con la vida
y mañana ella no viera la luz,
a mis 60 también dormiría
un sueño eterno de recuerdos.
La mamá recordaría su sonrisa
y recordaría su palidez
y recordaría su féretro
y lloraría mares,
y reviviría ese día
en que sucedió lo ya esperado
una y otra vez.
Treinta bizcochos,
pero sólo hubieron seis
si hubiese sido la Marujita
las canas de Tere
se multiplicarían por cien.
Nunca le pedí perdón por
romperle el diente
ni por acusarlo con papi
por destrozar el control remoto
de la envidiada televisión.
Treinta cuántos son,
treinta te estás poniendo viejo,
treinta temporadas del Licey,
treinta mami me despertó,
treinta papi se acordó,
treinta velitas,
pero sólo hubieron seis.

6 Comments:

Blogger Laura said...

DIEZ: Miguel José, para beberse todo el líquido amniótico que lo había engendrado, salió disparado de este mundo y se llevó consigo al menos dos litros de su mami, de la materia, de la viscosidad de la esfera humana tangible. Se llevó adentro lo que fue su universo mediático. Evidentemente nadie lo vió más que diez minutos y su belleza exterior marchitó la creencia de que sus hermanas eran hermosas porque él fue Apolo y Hermes, Cupido y Palas, todo en uno...dos...tres... hasta el diez...hasta el infinito y terminante diez.

20 octubre, 2005 02:06

 
Blogger BESTIARIO said...

Ayer en la clínica me dijiste que siempre te preguntabas como sería Ninín a los treinta, la verdad es que la imaginación no me da para tanto. Y es que Eugenito parece permanecer en mi memoria con esa sonrisa tan limpia que a todos conquistaba, todos tratabamos de velar por él.
Todavía conservo latente, el recuerdo de aquel día terrible en que dejó de iluminar nuestras vidas, papi estaba en la cama con mami, ella lloraba a cántaros, tratando de no agitarse, con su barriga de nueve meses, y papa, con toda la serenidad que lo distiguía, no podía evitar que las lágrimas le brotaran de los ojos. Era sólo la segunda vez que lo veía llorar.
Después que me dieron la noticia, tuve un dolor de cabeza de muchas horas, que solo encontró un poco de remedio cuando me mostraron a mi hermanito recién nacido.
A veces le damos tantas vueltas a la cabeza, imaginando todo tipo de situaciones, pero por más cosas que me podría imaginar, a mi primito Ninín lo quiero recordar como el angel que siempre fue.

21 octubre, 2005 16:22

 
Blogger Eigna said...

Ninín y yo éramos muy unidos, había un lazo especial entre nosotros, ninguna de mis hermanas jugaba con él como lo hacía yo, y siempre encuentro la risa de Ninín en la de Amelia, cuando estamos ella y yo dándonos nuestro típico round de cariño, ella suelta sus carcajadas y a mí se me eriza la piel recordando a mi hermano. Tal vez no tuve la oportunidad de saber como sería a los treinta, pero su sonrisa la veré crecer, espero que mucho.

22 octubre, 2005 14:55

 
Blogger Montirul said...

mas lindo no pudo ser..

26 octubre, 2005 13:16

 
Blogger LauraDiaz said...

Yo no sé lo que sientes, Angie, al perder a tu hermano Ninín. Yo sólo sé lo que me fue perder a mi hermanito Miguel José antes de tenerlo porque falleció a las pocas horas de nacer, pero estuve en cada día que gestó dentro de mami. Ahora tuviera 24 años. Apenas me dejaron verlo diez minutos...a mis 8 años, diez minutos era un tiempo inmenso por lo que recuerdo cada detalle de su cara, de sus manos y de su gorgeo. A veces he soñado con el olor a él, no era un olor de bebé, era el olor de Miguel José mezclado con aroma de bebé y esencia etílica, esa misma que se siente en cada clínica sin importar cuál sea.

26 octubre, 2005 17:43

 
Anonymous Anónimo said...

DEBEMOS DAR GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD DE PODER ESTAR EN CONTACTO CON ESTOS ANGELES DE CARNE Y HUESO

18 noviembre, 2005 16:49

 

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